El Ahí-Yo. Panfleto contra la concentración.

¿Cómo es el Yo en el mundo-hecho? Ajeno, extraño y, sobre todo, un lujo. El Yo se convierte un accesorio en un mundo el que todo hacer y sus resultados están programados. Y, como siempre, este es mi recuento; seguro que hay más, pero este es el mío. Lo que no lo hace mejor ni peor; simplemente un error más de un Yo que empieza a sobrar. Y, como siempre aún más, el texto no está ni editado ni corregido. Lo lanzo porque Yo necesito, también, distancia.

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Luis