El olvido del Estar o la ausencia-presente. 

Si Heidegger propuso la superación, mediante olvido del Ser al reducirlo al Estar (para un castellanoparlante el Dasein está muy cerca del Estar) estamos viviendo la superación de este último, mediante la tecnología. De hecho ya Heidegger apuntaba las dependencias y remisiones entre ese ser-en-el-mundo y lo a-la-mano tecnológico. Pero si en su tiempo la tecnología remitía al mundo o a objetos del mundo, ese reloj de aguja que señala la potencia de un motor, hoy la tecnología ha cambiado el objeto de la remisión cuando no se ha vuelto autoreferencial. Desde entonces La tecnología se ha convertido en el conjunto de artefactos interconectados cuyo objeto es uno mismo. Si antes el objeto de la máquina era la transformación de la materia prima -pleonasmo para materia primera- hoy el el humano la materia primera -pleonasmo para materia prima. Y esa transformación de uno se produce mediante la transformación fundamental de cómo ocupa ese uno el mundo. De cómo está en él. Mediante la promoción de aceleración y cercanía, que es como la tecnología transforma en último lugar esa ocupación del mundo -puesto que son los atributos primeros de la presencia en el mundo y que se manifiestan en y a partir del cuerpo que es uno- produciéndose una administración de agendas (tiempos) y distancias (espacios) cuyo efecto primordial es la superación de los modos primeros de esa presencia: el tiempo y el espacio. Y porque para el humano tiempo y espacio son, irremediablemente, cuerpo es el olvido del Estar. El olvido del Estar o la presencia sin cuerpo.

Es la ausencia-presente.

 

Luis