Ética. Leyes

Los textos que componen «Las leyes» fueron escritos hará un docena larga de años, durante un mes aproximadamente. Surgieron así, uno tras otro, en el mismo orden que aquí aparecen. Y, durante una temporada, pensé que serían el germen de un trabajo más largo, si bien no sabía cómo podía continuarlo. Así que los dejé descansar… Pero el descanso se me fue de las manos y se convirtió en muerte. El tiempo y otros intereses –la filosofía de la mente y del lenguaje– ocuparon esa centralidad. Hasta que, hará unos tres meses, unos amigos, tras una discusión amistosa sobre algún asunto lógico, un poco para meterse conmigo, me acusaron de ser una persona moralizante. Y, con la acusación, recuperé el recuerdo. Y, con el recuerdo, el texto. Volví a leer «Las leyes» y aún me parecieron un ejercicio sorprendente de meta-ética, o mejor dicho, de infra- ética, casi un manual de implantación e imposición de un proyecto moral. De cualquier proyecto moral. Y, aunque aún no sé si son el germen de ese trabajo que no llega, siguen manteniendo un equilibrio inestable en esa fina línea que va entre la estupidez absoluta y un curioso ejercicio de estructuralismo anarquista.

Y quizá sea ese su mayor acierto.

El texto puede descargarse aquí.

 

Luis