Dos vistas de Leslie, el huracán.

Las fotos son de Palma y Cala Gamba, tras el paso del Huracán Leslie. El texto es de las notas del Popol Vuh, edición de Alianza Editorial.

 

El Mercado Perpetuo. Hacia la invivibilidad de la vida

Esto es parte de algo que algún día explorará ese concepto, la invivibilidad de la vida que nos vemos obligados a vivir. Diría algo más al respecto, pero la mera idea de tener que expresar conceptos así para poder sobrevivir me parece ya lo suficientemente expresiva.

 

 

El texto puede descargarse aquí. (Como siempre, no está editado. ¿Para qué?)

Muchas gracias.

 

Refutación del anti-realismo

Imagina un mundo en el que todo fenómeno parte de la mente, à la Berkeley sí, pero también à la Kant, o à la Albano y su Fenomenología, si queremos una referencia actualizada, un mundo en el que, además, hay una «conexión mágica» entre el objeto referido y el pensamiento (o su símbolo), como ejemplifica Putnam al comienzo de Razón, verdad e historia, y ahora déjate llevar por esa imaginación y piensa que eres un cerebro que habita ese mundo mientras vas a comprar pan. Sales da casa, abres la puerta, hace calorcillo bajo el sol del mediodía, llevas la bolsa de cuadros rojos y blancos con la palabra «Pan» bordada en azul, entras en la panadería, hay cola, «Buenos días», «Para ser septiembre qué calor hace todavía»… ¡y todavía no has comprado el pan!
¿No sería mucho mas eficiente que hubiera algún tipo de correlación, tanto en la producción del fenómeno como en la atribución de significado, entre el mundo y sus objetos y mi cerebro? Si yo fuera mi cerebro preferiría que fuera así.

 

El desplazamiento ontológico.

Esto es un capítulo que he escrito para Tamagotchi, como agradecimiento a la presentación que vamos a hacer en Vigo el fin de semana del 23 de junio. Es poco más que un juego virtuoso entre la pregunta ¿Qué somos? y las respuestas que nos ofrece la ciencia ficción.

 

 

Es muy probable que ese texto tal cual o, al menos, una versión muy parecida aparezca en la edición definitiva de Tamagotchi. ¿Cuándo? Ni idea. Pero, mientras, el texto puede descargarse aquí. (Como siempre, no está editado. ¿Para qué?)

Gracias.

 

Gerontocracia, química y clase. 

La clase propietaria toma Viagra. La dirigente, cocaína. Y la explotada MDMA. Las dos primeras consumen drogas se la actuación, la tercera de la felicidad. 

 

Mamá orfidal.

El confort acolchado de la clase media sin pertenecer a la clase media. La clase media como modelo de bienestar universal. 

Igual que FIFA17 no imita el fútbol sino la retransmisión de un partido de futbol el orfidal no genera bienestar sino la representación de un bienestar. La sensación de una representación –inmenso truécano barroco químico. Y, además, político: porque ese bienestar representado es un bienestar de clase. 

Y es que uno ya no es de un país ni siquiera de un nivel de vida. Uno es de la representación de ese nivel de vida.

Y las representaciones, como los sueños, son inasibles. 

 

Artículos

Dado que últimamente me están concediendo la oportunidad de publicar artículos en diferentes medios con relativa frecuencia, he decidido centralizarlos aquí. Actualizaré el listado a medida que vaya publicando.

Gracias.

El Estado Mental Radio

  • Tamagotchi. Lógicas formales, robótica y nihilismo. 
    • Lógica. Puede escucharse aquí.
    • Ontología. Puede escucharse aquí.
    • Ética. Puede escucharse aquí.
  • Oigo Roboces: La Zona. Repaso al concepto de Zona en la ciencia ficción. Puede escucharse aquí.
  • Cocinar para otros: Curry de Mango. Entrevista-receta mientras cocinamos curry en directo. Puede escucharse aquí.
  • Oigo Roboces. Puede escucharse aquí.
  • Gusanos virtuales: vida artificial. Puede escucharse aquí.
  • Los lunes radio. Puede escucharse aquí.

Diagonal Periódico

  • Contra las bases de datos. Puede leerse aquí.
  • El trabajo es el espacio privado. Puede leerse aquí.
  • La revolución del circulante. Puede leerse aquí.
  • Consumimos presente (5). Puede leerse aquí.

El Gra de Sorra. ATTAC Catalunya

  • Soy un algoritmo. Y estas son mis condiciones. Puede leerse aquí.

Miudo

  • ¿Papá, por qué las olas quieren salirse del mar?. No hay versión online (de momento)

ATTAC Catalunya

  • Tecnología y desigualdad. Puede leerse aquí.

El Confidencial

  • Eva jugando al fútbol. Genealogía de género en FIFA 16. Puede leerse aquí.

El Estado Mental

  • Paseo.exe. Puede leerse un anticipo aquí.

Soulsight

  • «Súper-Abundancia»: el Creative Mode del mundo. Puede leerse aquí.
  • El sentir del usuario. Puede leerse aquí.

Yorokobu

  • El prototipo del trabajo. Puede leerse aquí.
  • La materia prima del diseño. Puede leerse aquí.

El Economista

  • El efecto red. Puede leerse aquí.
  • Apple haría el trabajo del Ministerio del Interior mucho mejor que el Ministerio del Interior. Puede leerse aquí.
  • Ser o no ser. Estar o no estar. Puede leerse aquí.
  • Libro electrónico cerrado. Libro electrónico abierto. Puede leerse aquí.

El País

  • Consumimos presente. Puede leerse aquí.
  • La fortaleza del mercado. Puede leerse aquí.
  • Consumimos presente 2. Puede leerse aquí.
  • El mercado de carne. Puede leerse aquí.
  • Consumimos presente 3. Puede leerse aquí.
  • El mercado en el cuerpo. Puede leerse aquí.
  • La muerte halógena. Puede leerse aquí.
  • La arquitectura del presente. Puede leerse aquí.
  • Consumimos presente 4. Puede leerse aquí.
  • El mercado infinito. Puede leerse aquí.
 

Para qué va a tener título esto.

Últimamente paso los días pensando cómo se pasa del condicional suficiente

B → A

al bicondicional

A ↔ B.

Y que ese desplazamiento no lo soluciona la lógica sino la dialéctica.

 

Tamagotchi. Lógicas formales, robots y nihilismo.

Los días 13, 17 y 22 de octubre estaremos Albano Cruz y yo realizando un experimento en la Librería Enclave. Por un lado, a partir de herramientas analíticas haremos un repaso al fenómeno robot –y, por tanto, a nosotros mismos– desde la lógica, la ontología y la política para terminar señalando posibles escenarios futuros y las posibles estrategias anexas. Pero, además, las charlas son un intento de escribir un libro en directo. Todo será grabado –y retransmitido en la radio de El Estado Mental– para, más tarde, ser transcrito por robots, que serán quienes realicen la redacción definitiva del texto.

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La convocatoria es abierta, de acceso libre con una única restricción: el aforo. Por eso conviene darse de alta en el mail destinado para ello en el programa del evento. Puede consultarse aquí.

Muchas gracias

 

El trabajo es el espacio privado

La ocultación del trabajo. En los espacios públicos el trabajo se oculta. Todo el trabajo que hay que realizar para mantener esos espacios, desde la logística de objetos hasta las tareas de mantenimiento se hacen fuera del horario de atención al público. Los camiones se descargan por las noches y las reformas se hacen o en vacaciones o con el local cerrado. No se enseña el trabajo. El trabajo, que es lo que produce la realidad, no se muestra. Sólo se enseñan esos trabajo de atención al público, como el despachar de la dependienta o el de las oficinas de atención al cliente. Los demás, todos, permanecen ocultos.

La atención al cliente son los nuevos mores. Vas a un espacio público a comprar o vender. O a que te solucionen un problema con un producto o servicio. O a que te tramiten alguna reclamación. La plaza pública se ha convertido en el lugar del despacho. El despacho se ha convertido en la razón del contacto entre humanos.

El trabajo, lo que se realiza para generar esos bienes o servicios, se realiza oculto. Se realiza, fundamentalmente, en oficinas o fábricas. Espacios cerrados al público, donde generalmente no accede el común de los consumidores. Quienes, ni siquiera, saben dónde se realizan esos trabajos. Y no es de extrañar: cada vez más las multinacionales crean sus propios campus, ciudades amuralladas al margen de las ciudades, de las plazas públicas, de las miradas de los demás. O en fábricas en el tercer mundo, de espaldas a los resorts turísticos a los que accede el consumidor –espacios todo incluido, osea, todo provisto, una provisión universal supervisada que merece un análisis especial, pero no será aquí. Por eso, mientras los trabajadores son confinados en esos reductos paradisiacos que más bien parecen geriátricos, tan muertos están los espacios y sus habitantes, los consumidores se quedan en la plaza o en sus lugares de consumo, sus hogares o centros de consumo común como restaurantes o gimnasios. Por decir dos, que la nómina es mucho más larga. Las oficinas son los nuevos espacios privados. Ya no es el hogar, donde se cuidaba de la familia y la economía doméstica, sino las oficinas. El trabajo es lo privado.

Algo que se ve reforzado por el hecho de que es el contrato de trabajo lo que da marchamo de ciudadanía. Se es ciudadano porque se tiene un contrato laboral. Sin contrato, eres un parado. Que es como las sociedades llaman a los sin-papeles patrios. Invisible. No en vano todos los recortes van destinados a eliminar servicios a los desempleados. Y si a eso se le suma el asalto del capitalismo al espacio privado, al convertirlo en capital circulante, parece claro que el humano ya no lo es porque haya nacido humano y, como tal, tenía derecho a disponer de un ámbito privado relativamente inexpugnable; ahora ese ámbito privado lo adquiere porque tiene un contrato con una ETT, en el mejor de los casos. Y esa condición –la de acceder a un espacio privado, que es lo que hace humano al humano en contraposición con el espacio social– durará lo que duré el contrato.

Sin trabajo no hay espacio privado posible. Y sin espacio privado no hay humanidad.

 

 

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